Es increíble como nos sentamos en el banquillo de los acusados cada vez que nos acercamos una casa comercial a pedir un préstamo o solicitar la apertura de una cuenta. Principalmente, porque, el ejecutivo de ventas tiene acceso a toda nuestra intimidad económica: Nuestra profesión, cuáles son las cosas que mas consumimos, donde debemos, etc. Luego aparece el leviathan de las finanzas...DICOM, y ahí la cosa se pone grave. En primer lugar, si tenemos Dicom, no podemos obtener crédito en ninguna parte, el ejecutivo te mira con cara de "Esta señorita es una sinvergüenza que no paga, y mas encima anda bien vestida ( Cosa que no es tan así, porque hasta la ropa es heredada) ", en segundo lugar, uno queda pensando "última vez que presto mi tarjeta de crédito" y por último, sucede lo peor...ofrecen promociones con precios impagables, que lo único que logran es aumentar la agonía y desesperación del comprador. Es en ese momento donde nos ponemos a pensar, primero, nos violan la intimidad, y luego, solo con sus caras, nos juzgan por ser mas de 80 % de los chilenos que deben a casas comerciales...entonces, solo podemos decir... no existe la vida personal, ni siquiera para un señor detrás de un mostrador.

Pienso que todo lo que dices tiene vigencia en el mundo contemporáneo de hoy, donde el capitalismo es el que marca la pauta y que además, y para colmo, el ser humano es una cosa que se utiliza para aumentar el capital de ciertas empresas. Una vez tomé un curso sobre el primer libro del Capital de Marx y me di o nos dimos cuenta que al finalizar el primer capítulo de ese libro resultó en consecuencia que éramos una mercancía que vende su fuerza de trabajo a cambio de unas monedas. Ojo no soy marxista, pero hay cosas que ese filósofo de los problemas sociales y económicos tenía mucha razón.
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