miércoles, 25 de julio de 2012

indolencia

A pesar de mí misma te amo; eres tan vano
  como hermoso, y me dice, vigilante, el orgullo:
«¿Para esto elegías? Gusto bajo es el tuyo;
no te vendas a nada, ni a un perfil de romano»
Y me dicta el deseo, tenebroso y pagano,
de abrirte un ancho tajo por donde tu murmullo
vital fuera colado… Sólo muerto mi arrullo
más dulce te envolviera, buscando boca y mano.
?¿Salomé rediviva? ?Son más pobres mis gestos.
Ya para cosas trágicas malos tiempos son éstos.
Yo soy la que incompleta vive siempre su vida.
Pues no pierde su línea por una fiesta griega
y al acaso indeciso, ondulante, se pliega
con los ojos lejanos y el alma distraída.

Algo Bello: A margarita debayle



Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar
un cuento:
Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosco de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.
Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella iba
sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo: —«¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
—«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».
Y el rey clama: —«¿No te he dicho
que el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice: —«No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado:
—«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice: —«En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.
La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.


lunes, 23 de julio de 2012

De la vida y el complejo del Quiltro

Cuando hablamos de amor, generalmente pensamos en Puccini y en la princesa del castillo que se esmera por enamorar al príncipe cada vez que llega de su lucha con dragones y orcos. El non plus ultra del amor nos señala que el amor trasciende las fronteras del amor platónico e idealista donde la única intimidad compartida es "Cariño, vamos juntos al cuarto de baño". Sin embargo sucede que, la realidad existencial del amor es otra. En primer lugar cuando nos enamoramos idealizamos, en cierto modo, pretendemos una imagen del otro como lo plasmamos en nuestros sueños, ese príncipe azul que se destiñe al segundo lavado. Cuando nos vemos insertos en esa relación nos damos cuenta que esta tiene fecha de caducidad, y que por consiguiente, la conditio sine qua non que sustenta al amor es la costumbre o el complejo del quiltro. Costumbre, porque nos acostumbramos a olores, sensaciones o simplemente, momentos con el otro, que consideramos que son incomparables con otra persona. Complejo del quiltro, porque, mas que nada en las mujeres, necesitamos amor y aceptamos situaciones o maltratos, porque entendemos que sin el  otro no podemos vivir. Ahora bien, esto nos hace volver como el perro arrepentido cada vez que la otra persona no quiere nada con nosotros, o simplemente nuestra compañía molesta. Somos como los canes, cuando los alejamos de nuestro lado y ellos vuelven con mas amor, aceptando cualquier pequeña muestra de cariño que le entreguemos. ESA ES LA CONDICIÓN NUESTRA como diría Aretha Franklin "perdonamos y aceptamos todo" a cambio de una caricia, a cambio de amor, a cambio de una pequeña muestra de afecto. Volvemos al punto del punto y la costumbre, volvemos, tal como lo diría Nietszche , a ese eterno retorno, al retorno de nuestras culpas sin culpas, de ese amor sin amor, de ese cariño sin cariño...de esa espera eterna






domingo, 22 de julio de 2012

Nada, mucho, poco o mas o menos!

Extraño. El proceso normal por el que el hombre pasa es eso: nada-mucho, poco-mas o menos. Es extraño como una pequeña conversación puede demostrar lo parecidos que somos con el otro, y que, nuestra categoría de SER es trascendente a nuestra condición de mortal. Los hombres sufren por situaciones y sentimientos similares: amor, muerte, pobreza y contradicción. Esas situaciones nos definen como seres hermanos. El problema está en la forma como logramos enfrentar tales situaciones, ya que algunos buscan maneras diferentes de solucionar tales problemáticas. La pregunta del millón ¿por qué? Porque aun cuando tenemos los mismo miedos, y nos alegramos con lo mismo, entendemos los procesos de la vida de manera diferente, interactuamos de manera diferente y tenemos un discurso diferente, que se crea a través de nuestras experiencias sociales, psicológicas, emocionales y afectivas. Cuando ingresamos a este mundo, nos sentimos angustiados y mas aun, apesadumbrados porque en sí se nos presenta como un objeto difícil de compresión al que podemos moldear, pero no sabemos ni tenemos las herramientas para lograr el cómo.  Es por eso que la vida es el proceso de aprendizaje de ese cómo, que termina siendo nuestra libertad. Sartre, en su filosofía, señalaba que el proceso de encontrar esta libertad es doloroso y lleva consigo la desolación, el desamparo y finalmente la angustia. La desolación porque, cuando debo tomar una decisión esta lleva consigo un proceso de soledad, en el que debo alejarme de mi mundo para precomprenderlo. Luego, el desamparo de saber que, aquellos elementos u objetos que nos acompañaban en nuestra existencia, se alejarán o desaparecerán, o más aun, seguirán en nuestra existencia, pero de otro modo. Finalmente, la angustia, que nos demuestra que poseemos la libertad como una condición y característica única y que estamos condenados a ella. Esto se convierte en los procesos emocionales que vivimos durante nuestra existencia y que termina con la muerte. Por eso la vida será el paso del NADA-MUCHO, POCO-MAS O MENOS.